Artículos

sábado, 9 de marzo de 2013

MUSICOTERAPIA Y DISTRÉS


Mt. Laura Cecilia Martínez Didolich

La Musicoterapia es un proceso sistemático de intervención que utiliza al fenómeno sonoro musical como su herramienta específica de abordaje para el tratamiento de pacientes que padecen diversas patologías en distintos ámbitos (hospitalario, escolar, etc.), tanto en la promoción de la salud, como así también en la prevención primaria, secundaria y terciaria.
Dentro del encuadre de trabajo característico de la Musicoterapia se hallan implicados tres componentes interactuantes e interdependientes, a saber: el o los pacientes, el musicoterapeuta y el fenómeno sonoro musical.
Se entiende como paciente a aquel individuo que padece o se halla en riesgo de padecer alguna enfermedad o empeorar su cuadro y que concurre al espacio de Musicoterapia, a veces, por voluntad propia, y otras, debido a una directiva institucional.
El segundo componente, el musicoterapeuta, es el profesional formado y capacitado específicamente para coordinar independientemente la sesión musicoterapéutica y que, dentro de las instituciones, integra equipos ínter o multidisciplinarios.
El fenómeno sonoro musical corresponde a los elementos sonoro musicales que surgen en el encuadre musicoterapéutico a partir de un pedido del paciente o de su producción.
La importancia de la herramienta específica de trabajo del musicoterapeuta –es decir, el fenómeno sonoro musical- radica en el hecho de que ¨lo musical¨ es un elemento que atraviesa las tres instancias constituyentes del ser humano: biológica, psicológica y social. Esta herramienta, cuando es utilizada en Musicoterapia, deja de lado su connotación estética cuando adquiere relevancia como un recurso que, por un lado, le sirve al musicoterapeuta como una herramienta diagnóstica y terapéutica mientras que, por el otro y siguiendo la línea propuesta que se desarrollará en este trabajo, le brinda a el o a los pacientes la oportunidad de adquirir habilidades extramusicales relacionadas con sus aspectos resilientes en función de mejorar su calidad de vida según los objetivos terapéuticos establecidos en el encuadre.
Siguiendo la línea de este trabajo, en el tratamiento musicoterapéutico las intervenciones del profesional están orientadas a fortalecer los aspectos resilientes del paciente (“aspectos” que son únicos para cada paciente de acuerdo a su personalidad, a su enfermedad, a su momento histórico actual, etc.) a fin de ayudarlo para que pueda afrontar los resultados del distrés
la enfermedad para que logre alcanzar, así, una mejor calidad de vida.
De esta manera, el musicoterapeuta dentro de su encuadre de trabajo, es un “co-constructor” junto al paciente que juega un rol activo en el proceso salud/enfermedad. En esta co-construcción entre el musicoterapeuta y el paciente, como así también en el trabajo conjunto del equipo de profesionales de la salud que participan en el tratamiento del paciente, se intenta reconstruir esa “estructura de relativo bienestar4
” –la saluddesestructurada” por la enfermedad. Las instancias constituyentes del ser humano (biológica, el psicológica y social), en mayor o en menor grado, participan cooperativamente tanto en el proceso de enfermar como en el proceso de sanar. La relevancia de una de las instancias por sobre las otras depende del tipo de enfermedad, del individuo, del momento histórico actual, entre otros factores. Asimismo, el déficit en una de las instancias puede ser suplido parcialmente por las otras dos restantes y esta interacción es crucial para el aporte de aspectos tanto vulnerables como resilientes en el proceso de salud/enfermedad. Debe tenerse en cuenta el rol que juega la interacción entre estos tres aspectos, ya que al trabajar directamente al menos en una de las instancias de la estructura desequilibrada por la enfermedad, se puede contribuir a restituir total o parcialmente el equilibrio inicial (terapia) o contribuir a la decadencia de la estructura (iatrogenia).
El estrés
síndrome general de adaptación- es un mecanismo fisiológico que incluye una serie de cambios psicológicos, neurológicos, inmunológicos, endócrinos y conductuales, ante la presencia de un elemento exógeno o endógeno estresor(4)- que el organismo censa como elemento perturbador de la homeostasis del individuo.
El distrés,
entendido como una respuesta adaptativa patológica, en contraposición al estrés -respuesta adaptativa fisiológica-, presenta un correlato a nivel biológico, psicológico y social, es decir, presenta un correlato en las tres instancias constitutivas del individuo. De esta manera, y volviendo a la conceptualización de enfermedad como estructura, el distrés puede funcionar como factor específico o de riesgo dependiendo de las diversas etiologías de las enfermedades que presenta un correlato directo/indirecto en cada una de las tres instancias constitutivas del individuo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradecemos sus valiosos aportes, así podemos ofrecerle un mejor servicio.

Post Top Ad

Your Ad Spot